La campaña de vacunación que comenzó en 2010 contra el virus
del papiloma humano en niñas de 15
a 19 años no ha resuelto el gran desconocimiento de la
enfermedad por parte de las adolescentes y mujeres en España. El HPV representa una de la infecciones de transmisión sexual más
común en adolescentes y es el causante del cáncer de cuello de útero con
resultado de mortalidad en un 2,3% o lo que es lo mismo, de
739 mujeres al año en España.
El primer estudio que evalúa la cobertura de la citología
vaginal en todo el país es publicado en 2007 y es llamado “Afrodita”. El
trabajo considerado con mayor número de muestras hasta el momento realizado en
España, mediante encuestas a 9.852 mujeres entre 18 y 70 años de 17 comunidades
autónomas destacó como resultado final que el 72 por ciento de las mujeres
ignora el valor de los exámenes ginecológicos en la prevención del cáncer de cuello uterino y el 20 por ciento de mujeres en edad fértil nunca se ha
realizado una citología.
El cáncer de cuello de útero o también llamado de cérvix es
el segundo cáncer más frecuente entre mujeres en el mundo. Cada año se
diagnostican 500.000 nuevos casos, el 80% de los cuales se dan en países en
vías de desarrollo. El HPV es causa necesaria pero no
suficiente para el desarrollo de un cáncer.

Los estudios demuestran que existen unos factores de riesgo
añadidos para poder contraer la enfermedad como el inicio precoz de las
relaciones sexuales, la poligamia, no uso habitual del preservativo, presentar
más infecciones de transmisión sexual además del tabaquismo, uso de
anticonceptivos orales por tiempo prolongado o estar inmuno deprimido.
La ciencia ha conseguido por primera vez en la historia la
prevención de un cáncer mediante el uso de unas vacunas. Existen dos vacunas en
el mercado, la que cubre los tipos más peligrosos y añadidos, es la llamada
“Gardasil” que actualmente se encuentra incluida en el calendario vacunal
infantil. Consiste en la administración de 3 dosis y se realiza en niñas de 9 a 14 años en edad escolar,
puesto que todavía no han podido ser contagiadas.
La vacuna de escolares, vacunación por coste propio y un
seguimiento cada dos años realizando una citología cérvico-vaginal mediante
cribado o llamado también test de Papanicolau pueden prevenir muchas
enfermedades en mujeres Españolas. El dar a conocer qué es, en qué consiste,
como se puede prevenir y la consecuencias fatales de este virus es primordial
para evitar muertes por cáncer y transmisiones cada vez mayores.
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