Pedro Salmerón, Arquitecto y Director del equipo de restauración del Patio de los Leones.
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Imagen del arquitecto y pintor Foto: elsonido13 |
Pregunta: No sé si empezar con un “por fin...”
Respuesta: (risas) Si, creo que
es una expresión que tanto mi equipo como yo hemos dicho en más de
una ocasión en éstas últimas semanas. Si echamos la vista atrás,
ha sido casi una década “viviendo” en la Alhambra, por y para
ella. Es entonces cuando me doy cuenta de que, en cierto modo, llega
un punto en que pierdes la noción del tiempo al entregarte en cuerpo
y alma a un proyecto. La verdad, nos hemos ganado un “cuartico” en
los Palacios Nazaríes, a lo Washintong Irving (risas).
P: Se
le vé de muy buen humor a toro pasado. Pero, ¿Ha sido siempre así?
R: En
estos momentos estoy exultante como podrás entender, aunque hasta
que no se haga la presentación oficial del patio dentro de unos
meses no me quedaré tranquilo. Ciertamente estos ocho años han sido
una montaña rusa emocional. Porque, había días en los que todo
eran alegrías, sorpresas y orgullo del trabajo bien hecho, pero
luego había momentos en los que la tensión era máxima, porque
sabías que estabas trabajando sobre un legado irremplazable. Lo peor
eran la sensación de frustración cuando había algo que no salía
como queríamos y teníamos que empezar de cero. Ha sido emoción y
tensión a partes iguales.
P: ¿ Cuál
fue para usted el momento más crítico?
R:
Han sido muchos... El problema de trabajar en una ciudad como Granada
es que excaves donde excaves va a haber historia bajo el suelo, y eso
nos pasaba constantemente. Cuando estábamos trabajando con el
sistema hidráulico nos topamos con una acequia y muros de un
edificio anterior, por no hablar de cuando los restauradores
encontraron unas piezas policromadas del periodo nazarí de valor
incalculable. Teníamos que estudiar la importancia de los hallazgos
e intentar conservarlos a la vez que necesitábamos avanzar en el
proyecto. Todo esto hacia que cualquier paso en falso supusiera un
riesgo a nivel arquitectónico y cultural. Si hablas con los
restauradores de los leones te dirán más de lo mismo, cualquier
fallo podía cargarse todo el trabajo. Así que momentos críticos
hemos tenido para dar y regalar.
P: Entremos
en materia. ¿En qué estado se encontraban los leones y la taza de
la fuente al comenzar la restauración?
R: Pues
mire, de primeras podía parecer que los leones sufrían una lógica
acumulación de suciedad por el paso del tiempo y las condiciones
climáticas sufridas. Pero, para que se entienda, se les ha tratado
como a “enfermos”. Han pasado por endoscopias, pruebas de
gammafía y ultrasonido, así como por pruebas a nivel microbiológico
y fotogramétrico. Los resultados obtenidos reflejaban la importancia
del reto. Los líquenes, hongos y bacterias estaban carcomiendo el
material, y a esto hay que añadirle una costra de carbonato cálcico
de más de diez capas. Además, la taza de la fuente presentaba las
características zonas rosáceas producidas por las algas, como
ocurre en la fuente de la Sala de los Abencerrajes.
P:
¿ Estas “enfermedades” a raíz de qué se han ido desarrollando?
R:
Hay dos factores principales: el clima y el agua. Hay que tener en
cuenta que el patio dejaba a la intemperie la fuente, con lo cual ha
sufrido los extremos climáticos de Granada. En invierno, la posición
del palacio con respecto a las corrientes de Sierra Nevada, hace que
las heladas sean frecuentes y en verano, el factor dañino es el
reflejo del sol, de hecho estaban en peores condiciones los leones
que recibían mayor cantidad de horas de sol que los que menos.En
cuanto al agua, la corrosión y la contaminación de la misma han
sido los peores enemigos del esqueleto interno de los leones y de la
estructura de la taza.
P: Y
es el agua, o más bien su sistema de abastecimiento, el mayor reto
al que usted se ha afrentado en este proyecto, ¿No?
R:
Si, un reto que, en realidad, lo he tomado como una herencia
histórica a nivel profesional. Me explico. El intento por modificar
el recorrido del agua no es de ahora, ya en el siglo XVI se hizo la
primera desviación y así ha ocurrido a lo largo de los siglos con
mayor o menor éxito. Por lo tanto, siento el peso de la historia
sobre este proyecto, es un privilegio formar parte de algo así.
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Montaje del nuevo aspecto del Patio de los Leones Foto: Patronato de la Alhambra |
P: ¿Cuál
era el principal objetivo a la hora de reformar el sistema
hidráulico?
R: En
realidad son dos objetivos relacionados entre sí. La idea central
era la recomponer el sistema hidráulico para acercarlo al original,
en que la fuente principal conectaba con las seis fuentes menores. Y,
a su vez, con ello conseguir que la llegada del agua desde la Acequia
Real al patio fuera con la mayor pureza posible, evitando que la
contaminación diera al traste la restauración de los leones.
P:
¿A qué problemas se han enfrentado en la restauración del sistema
original?
R:
Más allá del tema de encontrarse con restos arqueológicos, los
principales riesgos es que se elevase de manera problemática la
humedad o que se produjesen movimientos de tierra. Por ello, tuvimos que implantar
un sistema de control robótico. Además, nos dimos cuenta de que las
múltiples intervenciones habían hecho desaparecer casi en su
totalidad el sistema original, por lo que el trabajo de documentación
ha sido crucial a la hora de saber qué materiales y qué pautas de
trabajo debíamos seguir. Vamos, que todo en sí eran problemas a los
que buscar solución. Llegó un punto en el que se llegó a sopesar
la posibilidad de dejar a la fuente sin agua si no conseguíamos un
correcto tratamiento de la misma.
P:
El último paso ha sido las decisiones en torno a la decoración del
patio. ¿En qué se basaron para decantarse por recuperar el mármol
como protagonista?
R: En
este ámbito hemos contado con técnicos e historiadores. Queríamos
recuperar la esencia y dar el mayor realismo posible al patio para
que la espectacularidad de la fuente fuese absoluta. Se estudiaron
dos posibilidades, recuperar su función de jardín o mantener el rol
de patio. Enseguida se descartó la primera porque, aunque se
demostró que previamente a ser palacio fue jardín, la última función de
jardín de ese lugar se debió a la ocupación francesa. Así que, finalmente, se
utilizaron testimonios de viajeros para determinar como
era el patio en ese momento. Al estudiarlos coinciden en
hablar del patio como un lugar cuyo suelo es de mármol y detallaban que ese material era coincidente con el de las columnas y el suelo de las diferentes salas.
P: ¿Y
no quedará diferente el mármol recién colocado en contraste con el
resto del conjunto?
R:
Se ha pensado en todos los detalles, así que hemos pulido el mármol
de Macael para que quede en un tono parecido al resto de las galerías
del patio. A mi juicio ha sido la mejor manera de darle protagonismo
a la fuente y terminar con esa aberración de suelo de chinos que a
alguien con muy poca cabeza se le ocurrió poner en los años 80.
P:
¿Qué le recomendaría a los granadinos y visitantes a la hora de
disfrutar del nuevo aspecto del Patio de los Leones?
R:
Que lo vivan, que se detengan en cada detalle. Ahora que el patio
central no está acordonado invito a que se acerquen, con prudencia y
respeto, a la fuente y disfruten de la sobrecogedora humanidad de los
leones. Es indescriptible el haber visto la transformación de las
estatuas, que parecían hechas en serie, para luego comprobar que
cada león tiene su propio rasgo, su propia personalidad, su propia
esencia... En fin, en ciertos momentos casi padezco una versión
granadina del Síndrome de Sthendal (risas).
P: Ya
para cerrar. Después de tanto tiempo y esfuerzo invertido, ¿Está
satisfecho con el resultado?
R:
¿Satisfecho?. Directamente no tengo palabras para expresar el cúmulo
de sensaciones que tengo al ver que ya todo se acaba. Desde
principios de los años 90 estoy inmerso en el estudio y restauración
de la Alhambra, pero esto es un cierre de ciclo a nivel personal y
profesional. No puedo estar más que agradecido a todo mi equipo que
me ha hecho vivir esto con una pasión incontenible. La verdad, por
una parte necesito un respiro, pero por otra estoy deseando un nuevo
reto en pro de la conservación de mi ciudad.
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