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"Invito a que se acerquen y disfruten de la sobrecogedora humanidad de los leones"



Pedro Salmerón, Arquitecto y Director del equipo de restauración del Patio de los Leones.

Imagen del arquitecto y pintor
Foto: elsonido13
La primera impresión no funciona con él. Si bien habla de su currículum y sus publicaciones (de las que destaca “La Alhambra. Estructura y paisaje”) , con un semblante serio y contenido, enseguida cambia su rictus y se vuelve cercano, amable, distendido y dispuesto a transmitir toda la pasión que ha puesto día a día, durante ocho años, al frente del equipo de restauración del Patio de los Leones. Una pasión no entendida por algunos compañeros de profesión, los cuales arremetieron contra sus trabajos arquitectónicos y provocó que abandonase la Academia de las Bellas Artes de la ciudad. Este granaíno de pro, entregado desde los 70 a la recuperación de las mayores piezas arquitectónicas de nuestra (su) tierra, tiene, con este proyecto, la llave para ganarse el respeto de todos y el paso a la historia del emblemático monumento.

Pregunta: No sé si empezar con un “por fin...”

Respuesta: (risas) Si, creo que es una expresión que tanto mi equipo como yo hemos dicho en más de una ocasión en éstas últimas semanas. Si echamos la vista atrás, ha sido casi una década “viviendo” en la Alhambra, por y para ella. Es entonces cuando me doy cuenta de que, en cierto modo, llega un punto en que pierdes la noción del tiempo al entregarte en cuerpo y alma a un proyecto. La verdad, nos hemos ganado un “cuartico” en los Palacios Nazaríes, a lo Washintong Irving (risas).

P: Se le vé de muy buen humor a toro pasado. Pero, ¿Ha sido siempre así?

R: En estos momentos estoy exultante como podrás entender, aunque hasta que no se haga la presentación oficial del patio dentro de unos meses no me quedaré tranquilo. Ciertamente estos ocho años han sido una montaña rusa emocional. Porque, había días en los que todo eran alegrías, sorpresas y orgullo del trabajo bien hecho, pero luego había momentos en los que la tensión era máxima, porque sabías que estabas trabajando sobre un legado irremplazable. Lo peor eran la sensación de frustración cuando había algo que no salía como queríamos y teníamos que empezar de cero. Ha sido emoción y tensión a partes iguales.

P: ¿ Cuál fue para usted el momento más crítico?

R: Han sido muchos... El problema de trabajar en una ciudad como Granada es que excaves donde excaves va a haber historia bajo el suelo, y eso nos pasaba constantemente. Cuando estábamos trabajando con el sistema hidráulico nos topamos con una acequia y muros de un edificio anterior, por no hablar de cuando los restauradores encontraron unas piezas policromadas del periodo nazarí de valor incalculable. Teníamos que estudiar la importancia de los hallazgos e intentar conservarlos a la vez que necesitábamos avanzar en el proyecto. Todo esto hacia que cualquier paso en falso supusiera un riesgo a nivel arquitectónico y cultural. Si hablas con los restauradores de los leones te dirán más de lo mismo, cualquier fallo podía cargarse todo el trabajo. Así que momentos críticos hemos tenido para dar y regalar.

P: Entremos en materia. ¿En qué estado se encontraban los leones y la taza de la fuente al comenzar la restauración?

R: Pues mire, de primeras podía parecer que los leones sufrían una lógica acumulación de suciedad por el paso del tiempo y las condiciones climáticas sufridas. Pero, para que se entienda, se les ha tratado como a “enfermos”. Han pasado por endoscopias, pruebas de gammafía y ultrasonido, así como por pruebas a nivel microbiológico y fotogramétrico. Los resultados obtenidos reflejaban la importancia del reto. Los líquenes, hongos y bacterias estaban carcomiendo el material, y a esto hay que añadirle una costra de carbonato cálcico de más de diez capas. Además, la taza de la fuente presentaba las características zonas rosáceas producidas por las algas, como ocurre en la fuente de la Sala de los Abencerrajes.

P: ¿ Estas “enfermedades” a raíz de qué se han ido desarrollando?

R: Hay dos factores principales: el clima y el agua. Hay que tener en cuenta que el patio dejaba a la intemperie la fuente, con lo cual ha sufrido los extremos climáticos de Granada. En invierno, la posición del palacio con respecto a las corrientes de Sierra Nevada, hace que las heladas sean frecuentes y en verano, el factor dañino es el reflejo del sol, de hecho estaban en peores condiciones los leones que recibían mayor cantidad de horas de sol que los que menos.En cuanto al agua, la corrosión y la contaminación de la misma han sido los peores enemigos del esqueleto interno de los leones y de la estructura de la taza.

P: Y es el agua, o más bien su sistema de abastecimiento, el mayor reto al que usted se ha afrentado en este proyecto, ¿No?

R: Si, un reto que, en realidad, lo he tomado como una herencia histórica a nivel profesional. Me explico. El intento por modificar el recorrido del agua no es de ahora, ya en el siglo XVI se hizo la primera desviación y así ha ocurrido a lo largo de los siglos con mayor o menor éxito. Por lo tanto, siento el peso de la historia sobre este proyecto, es un privilegio formar parte de algo así.


Montaje del nuevo aspecto del Patio de los Leones
Foto: Patronato de la Alhambra


P: ¿Cuál era el principal objetivo a la hora de reformar el sistema hidráulico?

R: En realidad son dos objetivos relacionados entre sí. La idea central era la recomponer el sistema hidráulico para acercarlo al original, en que la fuente principal conectaba con las seis fuentes menores. Y, a su vez, con ello conseguir que la llegada del agua desde la Acequia Real al patio fuera con la mayor pureza posible, evitando que la contaminación diera al traste la restauración de los leones.

P: ¿A qué problemas se han enfrentado en la restauración del sistema original?

R: Más allá del tema de encontrarse con restos arqueológicos, los principales riesgos es que se elevase de manera problemática la humedad o que se produjesen movimientos de tierra. Por ello, tuvimos que implantar un sistema de control robótico. Además, nos dimos cuenta de que las múltiples intervenciones habían hecho desaparecer casi en su totalidad el sistema original, por lo que el trabajo de documentación ha sido crucial a la hora de saber qué materiales y qué pautas de trabajo debíamos seguir. Vamos, que todo en sí eran problemas a los que buscar solución. Llegó un punto en el que se llegó a sopesar la posibilidad de dejar a la fuente sin agua si no conseguíamos un correcto tratamiento de la misma.

P: El último paso ha sido las decisiones en torno a la decoración del patio. ¿En qué se basaron para decantarse por recuperar el mármol como protagonista?

R: En este ámbito hemos contado con técnicos e historiadores. Queríamos recuperar la esencia y dar el mayor realismo posible al patio para que la espectacularidad de la fuente fuese absoluta. Se estudiaron dos posibilidades, recuperar su función de jardín o mantener el rol de patio. Enseguida se descartó la primera porque, aunque se demostró que previamente a ser palacio fue jardín, la última función de jardín de ese lugar se debió a la ocupación francesa. Así que, finalmente, se utilizaron testimonios de viajeros para determinar como era el patio en ese momento. Al estudiarlos coinciden en hablar del patio como un lugar cuyo suelo es de mármol y detallaban que ese material era coincidente con el de las columnas y el suelo de las diferentes salas.

P: ¿Y no quedará diferente el mármol recién colocado en contraste con el resto del conjunto?

R: Se ha pensado en todos los detalles, así que hemos pulido el mármol de Macael para que quede en un tono parecido al resto de las galerías del patio. A mi juicio ha sido la mejor manera de darle protagonismo a la fuente y terminar con esa aberración de suelo de chinos que a alguien con muy poca cabeza se le ocurrió poner en los años 80.

P: ¿Qué le recomendaría a los granadinos y visitantes a la hora de disfrutar del nuevo aspecto del Patio de los Leones?

R: Que lo vivan, que se detengan en cada detalle. Ahora que el patio central no está acordonado invito a que se acerquen, con prudencia y respeto, a la fuente y disfruten de la sobrecogedora humanidad de los leones. Es indescriptible el haber visto la transformación de las estatuas, que parecían hechas en serie, para luego comprobar que cada león tiene su propio rasgo, su propia personalidad, su propia esencia... En fin, en ciertos momentos casi padezco una versión granadina del Síndrome de Sthendal (risas).

P: Ya para cerrar. Después de tanto tiempo y esfuerzo invertido, ¿Está satisfecho con el resultado?

R: ¿Satisfecho?. Directamente no tengo palabras para expresar el cúmulo de sensaciones que tengo al ver que ya todo se acaba. Desde principios de los años 90 estoy inmerso en el estudio y restauración de la Alhambra, pero esto es un cierre de ciclo a nivel personal y profesional. No puedo estar más que agradecido a todo mi equipo que me ha hecho vivir esto con una pasión incontenible. La verdad, por una parte necesito un respiro, pero por otra estoy deseando un nuevo reto en pro de la conservación de mi ciudad.



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